O xadrez

by on 30/09/2009

Desde hai uns días estou lendo Viaje al oeste; Las aventuras del Rey Mono, un clásico chinés do renacemento editado en España por Siruela. Ata o de agora lin unhas trescentas páxinas, polo tanto, pouco podo opinar das súas calidades literarias pois a novela consta de 2000. No treito que lin o relato céntrase, principalmente, nas orixes do Rey Mono, de como fundou o seu imperio, se converteu en inmortal e aprendeu incríbeis poderes máxicos, desafiou a Terra e o Ceo e posteriormente a súa caída en desgraza por volverse un fachendoso e prepotente.
Mais o feito de que hoxe escriba esta breve anotación é que a pesar do pouco avanzado da miña lectura xa atopei nela algunhas pasaxes significativas que me chamaron moito a atención. Por exemplo  (en castelá):

El ajedrez ayuda a desarrollar la disciplina y la prudencia. En este sentido, las piezas más fuertes deberán colocarse en el centro, las más débiles a los lados, y las menos poderosas en los extremos. Existe una regla de oro, muy conocida por todo buen jugador que dice: “Es preferible perder una pieza que una ventaja ya adquirida. Cuando se ataca por el lado izquierdo, es preciso mantener bien protegido el derecho. Sólo podra hablarse de retaguardia cuando se tenga una vanguardia realmente fuerte, para lo cual es necesario poseer, a su vez, una retaguardia segura. Los dos extremos están íntimamente unidos, pero se debe ser flexible en sus movimientos y, ante todo, se ha de tratar de evitar que ambos se estorben. [...] No es raro que en el ajedrez se empiece obteniendo una ventaja considerable, para terminar totalmente derrotado. Si el enemigo recupera sus fuerzas, sin ser atacado, es señal clara de que tiene intención de lanzarse a la ofensiva; si abandona, por otra parte, la defensa de una buena porción de su territorio, es muy posible que esté buscando la anexión de otro mayor. Si hace sus movimientos sin pensar, con ello demuestra que es una persona irreflexiva; no hay mejor manera, pues, de buscar la derrota que ceder a su propio modo de obrar. Con razón afirma el Libro de las Odas: “Aproxímate con la máxima precaución, como si estuvieras acercándote a un barranco profundo”.
“El tablero de ajedrez -dice el poema- es la tierra, y el cielo las piezas. En los colores blanco y negro está simbolizado todo el universo. Cuando el juego alcanza las cumbres de la sutileza, suelta la carcajada el Inmortal que nunca juega.

Entradas relacionadas:

  1. De personaxes literarios

Deixa o teu comentario

{ 1 trackback }

Entrada anterior:

Entrada posterior:

Licencia Creative Commons
xoseso por Xosé Abelleira está baixo unha Licenza Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 España.